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09/12/19

Javi López: “En América Latina, si no se atiende al descontento por la inequidad, el riesgo es el autoritarismo”

Entrevista a Javi López en el diario argentino Clarín. El eurodiputado es esta legistatura co-presidente europeo de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana. Podéis leer la entrevista en su enlace original aquí o a continuación.

Javi López, dirigente de los socialistas catalanes nacido en Madrid en 1985 es desde el pasado verano el co-presidente europeo de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana. Elegido eurodiputado por primera vez con 29 años, es jurista de formación y ha sido profesor de historia de la Unión Europea​. Entre 2014 y 2019 fue miembro de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con el Mercosur. Desde 2017 es miembro del Consejo del European Council on Foreign Relations, uno de los think tanks más importantes del continente. López recibió a ‘Clarín’ en su despacho de la Eurocámara en Bruselas.

-¿Cómo se ven desde Europa las revueltas en América Latina?

-Hacer generalidades es peligroso porque es una región muy plural y diversa y cada uno de sus países tiene una lógica pero sí es evidente que se vive una era del descontento que también vemos en las democracias occidentales y que vimos de forma muy clara durante los últimos meses en América Latina. Sí se pueden ver aspectos comunes, como la desigualdad, que es un factor determinante porque América Latina es la región más desigual del mundo. Y una de las preguntas de nuestro tiempo es cuánta desigualdad es capaz de digerir una democracia. También se ve fragilidad institucional, con instituciones poco inclusivas y poco capaces de digerir el conflicto. Y polarización interna que se convierte en polarización regional.

-¿Puede haber desafección política?

-Sí, hay una parte de descontento con las instituciones, incapaces de vehicular alternativas y propuestas ciudadanas y de resolver problemas de fondo, como la falta de expectativas y la falta de una cierta equidad social, que es el pegamento para una democracia.

-¿Las respuestas de los gobiernos están siendo a corto plazo cuando se les pide un cambio estructural?

-Tiene una lógica que haya una respuesta gradual, la cuestión es que el sistema sea capaz de absorber las demandas legítimas de los ciudadanos. Los ciudadanos son plurales y no existe una voluntad única pero hay una pulsión general, en el mundo y en las democracias, que envía un mensaje sobre la falta de oportunidades, de equidad social, de demandas de mayor justicia y de un sistema económico que tiene que ver con las últimas décadas de globalización y del impacto que la volatilidad económica tiene en la región. Cuanto más flexibles son los sistemas, más resistentes son. La cuestión es si los sistemas institucionales en América Latina son capaces de reformarse y afrontar las demandas de parte de la ciudadanía que pide mayores cuotas de equidad. Y no es nuevo. En España tuvimos el 15M y en Francia los chalecos amarillos.

-¿La revuelta puede servir para que los países institucionalmente más débiles refuercen esas instituciones?

-Si los países que enfrentan movilizaciones masivas son capaces de llevar a cabo reformas, flexibilizar sus sistemas y responder a las demandas de la ciudadanía mejorarán sus instituciones y las harán más fuertes. No es sólo una cuestión de justicia social, sino que una parte de la población se siente invisible.

-Población fuera del radar político que puede terminar votando a caudillos.

-Es especialmente peligroso porque los movimientos autoritarios han sido capaces de meter en el radar a una parte de la población que se sentía invisible. Las fuerzas políticas tradicionales del sistema tienen una enorme responsabilidad, porque si no asumen las demandas, desde perspectivas ideológicas diferentes, lo posible es que aparezca alguien o algo que lo canalice, como en Brasil con Bolsonaro. Si queremos defender la democracia liberal, un sistema de gobernanza que comparten América Latina y Europa, tenemos que ser capaces de ver qué la amenaza y por qué está amenazada. Y que el descontento no se acabe canalizando en monstruos que ya conocemos bien.

-El acuerdo Mercosur-UE está cerrado pero bloqueado porque en Europa sigue habiendo países reticentes, entre ellos Francia.

-Es cierto que (el presidente francés) Emmanuel Macron​ tiene ahora mucho peso en Europa y ha conseguido convertirse en la figura dominante en el tablero político en Bruselas y es el más reticente al acuerdo con Mercosur. Creo que hay posibilidades de aprobar el acuerdo, pero tenemos que reconocer que los acuerdos comerciales se han convertido en algo políticamente divisivo. El acuerdo con Mercosur es enorme y tiene mucho impacto, pero creo que es positivo. Su aprobación dependerá de las lógicas políticas, en Francia y en Europa. Francia no debe secuestrar un acuerdo. Si quieres un papel de liderazgo no puedes pensar sólo por ti, tienes que ser capaz de leer el interés general europeo. Y el acuerdo con Mercosur es del interés general de Europa.

-¿El cambio en Argentina puede cambiar la actitud europea hacia el país?

-Europa está muy comprometida a continuar teniendo una muy buena relación con Argentina. Las relaciones entre países deberían estar basadas en esquemas perdurables que superen las lógicas de los gobiernos. Lamentablemente muchas veces eso no es así. Y es verdad que muchas veces desde Europa se comete el error de ver la política latinoamericana con gafas de política europea. En Argentina es además relevante que haya un cambio de gobierno sin ningún tipo de trauma. En un momento de inestabilidad regional Argentina muestra normalidad democrática y eso habla de la buena institucionalidad del país.

-¿Gracias a Macri?

-Creo que es uno de sus legados. En los gobernantes es tan importante el cómo se van como lo que dejan.

-Macri fracasó en economía. ¿Por qué no funcionaron sus soluciones?

Creo que padeció un contexto muy complicado. Y creo que no hubo el equilibrio suficiente entre ajuste e impulso de la economía. El nuevo gobierno sí parece tener un mensaje muy claro de lucha contra la desigualdad y la pobreza y activación económica, que es lo que no ha conseguido Macri. Es una tarea titánica y creo que Fernández debe ser muy consciente. Pero sí espero que en su posición en el mundo y en su relación con la región y con el mundo Argentina no cambie. Nosotros esperamos poder seguir trabajando con Argentina, que tiene que jugar un papel de pleno desarrollo de su capacidad e identidad en la región y en la comunidad internacional. Y la UE está enormemente interesada en ello, por el acuerdo de Mercosur y porque la UE está repensando sus relaciones con el mundo.

 

Fuente: www.clarin.com

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